jueves, 19 de octubre de 2017

UN RAMO DE FLORES

Siempre me gusta tener algún ramito de flores en mi casa, y me encanta armar mis propios arreglos, sencillos por supuesto y con las flores y ramas que tengo a mano, casi siempre sin comprarlas. 
Hace varios años ya, cuando aún éramos novios, mi marido me regaló un florero con un arreglo precioso. Las flores duraron, por supuesto, lo que tenían que durar y me quedó el hermoso florero al que utilizo una y otra vez, y que siempre sale en todas mis fotos. 
Unos días atrás me puse a recopilar esas fotos y decidí reunirlas en una entrada en mi blog. Vamos a ver cómo resulta esta colección...

Ésta es la foto más actual, las flores que en este momento  se lucen en mi florero fotogénico.
 
 
Y aquí, otras fotos anteriores, de hace poco o de hace mucho...













Y a modo de yapa, otros arreglos florales que hice, y también fotografié, pero para los que utilicé otros recipientes.





La semana se va terminando y yo me dejo invadir por el aroma y los colores de todas estas flores, mientras espero, en lo personal, que otras cuyos pimpollos están cerrados todavía desde hace mucho tiempo, por fin florezcan y me llenen de alegría.

jueves, 12 de octubre de 2017

PASEO DE DOMINGO

Sisi, me enteré que está por terminar la semana y que yo vengo con una entrada sobre un paseo del día domingo. Pero qué le voy a hacer si el tiempo vuela y cuando me quiero acordar otra semanita se va del almanaque. 

Entonces no importa, comparto este paseo que hice la tarde del domingo, en el que fui a un lugar que no conocía y que, además, incluye una sorpresa al final. 




Por la costa bonaerense, a unos catorce kilómetros de Miramar, hacia el sur, hay una pequeña localidad que se llama Mar del Sur. El pueblo es muy chiquito y no presenta gran atractivo, por lo que según mi opinión no es un lugar para ir a quedarse, sino nada más para pasar el día o la tarde. Eso último hice yo, un típico paseo dominguero.




Me gustó conocer las playas que me resultaron distintas por tener acantilados, ser más bien rocosas y con una arena gruesa y tirando a anaranjada.





Cámara en mano, caminé un poco por esa arena descubriendo el paisaje.




Fue una caminata un tanto heroica porque el día estaba nublado, soplaba mucho viento y hacía frío (¿Y la primavera? Bien, gracias... no sé adónde se habrá quedado porque a la costa todavía no llegó).







A la vuelta, sobre la ruta bordeando el mar, obviamente yo iba mirando en su dirección y disfrutando de su calma y sus colores... Hasta que vi un montículo negro que aparecía sobre la superficie y se volvía a sumergir. Le pedí a marido detenernos para mirar mejor y ya había grupos de personas observando y fotografiando los varios grupos de ballenas que estaban a poca distancia de la costa.




Se trata de la ballena franca austral (Eubalaena australis) que pasa por la costa bonaerense en su migración hacia Península de Valdés, que es su área reproductiva. A quien le interese acá dejo un link a un artículo que salió en el diario local hace unos meses sobre el tema.




Para mí, fue una gran sorpresa verlas ya que aunque de vez en cuando aparece como noticia en los medios locales, nunca las había visto "en vivo y en directo". Así que fue un hermoso cierre para un día de paseo bien aprovechado y disfrutado.

miércoles, 4 de octubre de 2017

UN SIMPLE BALDE

Éste es un simple balde de plástico, para nada especial, cuyo contenido se acabó y, aparentemente, dejó de servir.


Éste es un simple balde con una mano de chalk paint color turquesa (ese color que sigue siendo mi debilidad a pesar del paso de los años).


Éste es un simple balde con varias manos de chalk paint color turquesa, una mano de barniz y un vinilo que me encantó pegado a modo de decoración (y para cortar tanto turquesa).



Éste es un simple balde de plástico pintado y decorado, conteniendo un helecho.





Y además de pintado, decorado y convertido en el hogar de una plantita, se luce en un ambiente de mi casa.


Mmmm... Definitivamente, éste no un simple balde de plástico cuyo contenido se acabó y que dejó de ser útil. 

Ahora es especial.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

PALLET RECICLADO

En mi lista mental de cosas que me gustarían tener, tenía anotado un pallet. Sisi, nada más y nada menos, porque en el mundo del reciclaje... ¿quién no deseó alguna vez tener un bello pallet y transformarlo en una estupenda mesa ratona para el living o un sillón para la galería? (creo que el navegar tan seguido por Pinterest me está afectando).

En fin... mi hermano cumplió mi sueño regalándome uno hace unos meses. Obviamente que no daba para hacer un mueble, pero sí para usarlo como soporte para macetas (una vez más yo con temas jardineros) colgado en la pared.




La primera medida fue lijarlo para suavizarlo un poco ya que la madera es muuuy rústica.


Luego, simplemente lo pinté con protector para madera color nogal, porque me parece que el color oscuro va mejor en la intemperie y además combina con un banco de madera que tengo en ese color (en el que está apoyado el pallet).



Una vez listo, marido colaboró colgándolo en la pared y yo ubique las macetas. Primero probé unas que son muy lindas pero en realidad están en otro lado donde me gustan más.





Y luego puse las que pensé para ese espacio. Debo decir que cuando quise comprar los aros que vienen especialmente para colgar macetas casi me caigo de espalda así que la opción fue fabricarlos con alambre (los dos que se ven en las fotos anteriores los compré anteriormente en otra ciudad).








¡Listo! El sueño del pallet hecho realidad, jeje! Ahora cuando abro la puerta que va hacia el patio, ya no veo tanto la pared medio descascarada, sino una especie de cuadro formado por la combinación de la madera, las plantas y los objetos decorativos que coloqué. 

Así comienzo a cambiar mi paisaje.